Los KPIs, de los que seguro todos hemos oído alguna vez, no son más que indicadores que ayudan a medir y cuantificar el éxito de un trabajo o tarea. Todos más o menos generamos KPIs en todas las actividades, consciente o inconscientemente, tanto a nivel profesional como en nuestra vida diaria. Los KPIs surgen en el entorno de las economía y las finanzas, pero debido a lo útil y fácil de trasladar a otras áreas, lo vemos de forma regular en el Marketing y en la Dirección general.

Ejemplo de KPI

Un KPI, por ejemplo puede ser un incremento en el número de ventas finales. Por ejemplo, supongamos que este año hemos invertido un X% más en publicidad televisiva que la que hemos tenido el año anterior para vender nuestro producto, en este caso, podemos establecer que esto incidirá en un Y% más de ventas finales que representa Z miles de productos (esta cantidad de productos a vender podría ser un KPI). Así ya tienes asociado un KPIs que te va a indicar el éxito y nivel del mismo, de la acción publicitaria extra.

Lo difícil de los KPIs es la elección de los mismos así como tener las herramientas y recursos para obtener la información con la que comprobar el nivel de logro sobre los mismos:

Elegir un mal KPI no es solo algo que quizás no aporte información sobre el éxito de nuestra acción, si no que además puede contribuir a alejarnos de la realidad del éxito de la tarea. Podemos pensar que estamos haciéndolo bien y quizás no estemos en lo correcto

Obtener la información para medir un KPI: otro de los puntos clave es obtener la información adecuada para poder valorar el grado de éxito de ese KPI. Por ejemplo, si hacemos una campaña online y establecemos un KPI en un número X de clicks hacia nuestra página web, puede ser fácil, pero si por ejemplo buscamos la información sobre el número de ventas inducida por una campaña de radio (sin una promoción especial asociada), quizás podamos confundirlas con las ventas que provenga de otras vías como una campaña de televisión paralela que podamos estar desarrollando

Cómo debe ser un KPI

  • MEDIBLE: si ponemos una determinada meta en una tarea, debemos saber cuando la conseguimos. Por eso ese KPI debe ser medible y debemos tener las herramientas adecuadas para poder medirlo.
  • REALISTAS: estas cifras que vamos a tener como referente deben ser realista, es decir, alcanzables. Tener un KPI imposible de alcanzar nos va a poder proporcionar información, pero no es un KPI en sí mismo.
  • RELEVANTE: Debemos trabajar con los KPIs que realmente aportan información de valor y relevante para nuestra tarea.
  • NO MUY NUMEROSOS: no debemos establecer demasiados KPIs, debemos coger los realmente relevantes y desechar los que no lo son. No podemos estar perdiendo el tiempo en cotejar KPIs.
  • PERIÓDICO: Es bueno establecer unos periodos del mismo, ya que también la comparativa con los resultados anteriores aporta una información muy relevante.
  • SENCILLO (recomendación): aconsejamos que el o los KPIs que elijamos, además de ser representativos, deben ser fáciles tanto de chequear como de comprender la importancia como referencia.

Tipos de KPI

  • Podemos establecer un KPI como objetivo final. Puede ser la meta final de una determinada tarea
  • Podemos establecer KPIS como puntos intermedios, para ver el éxito de una tarea sin tener que hacerla completamente. Es una buena idea para hacer modificaciones en nuestras estrategias y acciones si vemos que nos estamos desviando de nuestros KPIs finales