Cómo afectan las elecciones a muchas de las empresas que trabajan con el sector público

Toda aquella empresa que trabaja con la Administración Pública se habrá encontrado con el hecho de que cuando se acercan las elecciones (Generales, Municipales o Autonómicas), en función de la que el organismo con el que trabaje dependa, tiende a paralizarse la actividad contratante o al menos ralentizarse hasta que haya un resultado de las mismas. Lógicamente no se produce en todos los niveles, pero sí que es bastante habitual en las administraciones más pequeñas.

Este hecho, puede tener una influencia muy negativa en muchas empresas, especialmente en aquellas empresas que puedan tener un nivel de dependencia del sector público elevado, ya que se pueden quedar pendientes o paralizarse muchos contratos.

Motivos

Podemos incluir un conjunto de motivos que lleva a esta paralización del área de contratación. Estos motivos van desde motivos razonables hasta otros que rozan lo personal, egocéntrico y lo poco profesional:

  • Posibles cambios a nivel estratégico:Algunos responsables suelen intentar prever que, con un cambio de administración, también haya un cambio en los objetivos y estrategias, que haga que ese trabajo último antes de las elecciones pueda no estar alineado con los futuros objetivos y decidan esperarse hasta que la nueva dirección establezca los nuevos objetivos y estrategias a cumplir.
  • Posibles cambios de Personal:También es bastante habitual encontrarse con expresiones como “Puede que en unas semanas yo ya no esté aquí.” Muchos gestores y responsables deciden paralizar su actividad, quizás para coger un perfil más bajo y menos visible o simplemente para dejar el trabajo abierto para un posible substituto. Recordemos que muchos puestos de responsabilidad son puestos de confianza de un partido político o administración y que cuando esta cambia, antes o después muchos de estos puestos también cambian.
  • Potenciales variaciones en el presupuesto:Aunque el presupuesto esté asignado previamente, es bastante habitual que, con una nueva administración, el presupuesto destinado para ese desempeño pueda variar, por lo general reducirse. Muchos responsables prefieren no comprometerse en firmar un contrato que luego no puedan cumplir.
  • Miedo ante el posible cambio:una de las frases más escuchadas es “Vamos a esperar hasta ver qué pasa”. Bajo esta premisa, muchos responsables de contratación deciden paralizar todos los contratos hasta después de las elecciones, cuando ya se pueda ver, de forma más clara, el panorama.
  • Egocentrismo:“No voy a hacer el trabajo del que me substituya…” También es algo bastante habitual escuchar este tipo de expresiones. No voy a hacer el trabajo de mi posible sucesor, pero no con la idea de dejarle que pueda desarrollar su actividad libremente, sino con la mentalidad de dejarle el problema de tener que cubrir toda una actividad en pocos meses.

Es un mal bastante generalizado este estancamiento en la actividad pública antes de unas elecciones y además, debemos pensar en el retraso y tiempos necesarios en el caso en el que finalmente se produzcan los temidos cambios en la administración. Estamos por tanto ante una situación de parón de varios meses, que afecta a numerosas empresas, muchas de ellas especialmente sensibles a la administración pública.

Consecuencias

  • Pérdida de fuentes de ingresos de numerosas empresas.
  • Prisas tras las elecciones, siempre contraproducentes, por retomar la actividad pendiente de esos meses de inactividad.
  • Retrasos en la ejecución de esos trabajos.