Qué es el marketing de experiencias y cómo podemos aplicarlo a nuestro producto o servicio cultural

El Marketing de experiencias podemos definirlo como el marketing destinado a provocar sentimientos y emociones en los clientes. Busca, por tanto, relaciones más intensas y fuertes entre cliente y producto/marca así como diferenciadoras y perdurables en el tiempo.

Partiendo de la máxima de que “la satisfacción del cliente ya no es suficiente”, llegamos al concepto del Marketing Experiencial, en el que la experiencia es el elemento clave diferencial entre servicios similares.

Este Marketing de Experiencias o Experiencias se centra en el cliente (algo que no es del todo nuevo) y en las experiencias que obtiene antes, durante y tras su visita y compra de nuestro producto.

Los clientes adquieren un determinado producto por un conjunto de factores a los que se le añade la vivencia de esa experiencia. Ya no nos podemos confirmar con vender una entrada para ver unos cuadros, debemos enriquecer esa experiencia de ver esos cuadros.

La fortaleza de este marketing reside en que se busca hacer conexiones intensas con los consumidores. El hecho de que tengan una experiencia rica y completa fomentará el deseo de volver o el boca a boca con su entorno.

El cliente, además de un determinado producto o servicio busca experiencias asociadas. Así podemos ver cómo las tiendas ropa te sirven una copa de cava, o ofrecen un espacio infantil, la decoración, el trato de los dependientes, el aroma… contribuye a enriquecer el proceso de compra.

Está claro que este concepto de Marketing de Experiencias está ya muy integrado en las empresas nacionales e internacionales, pero no tanto en las empresas y productos culturales, pese a que tiene un potencial enorme.

Qué deberíamos tener en cuenta:

  • Que la experiencia potenciada esté directamente relacionada con nuestro bien cultural. Así, por ejemplo, si estamos en una excavación arqueológica romana, debería cuidarse que ese marketing de experiencias ente entroncado con la cultura romana o de la región.
  • El centro es el cliente: no es algo nuevo en el marketing, pero sí que es importante que esa experiencia debe ser orientada hacia el cliente. Que se enriquezca.
  • Valor Añadido: debemos pensar que es un valor añadido al nuestro producto cultural, no debe eclipsarlo, debe potenciar la experiencia de espectador. No debe convertirse en el centro de nuestra oferta, ya que podemos terminar convirtiendo nuestro espacio en un parque temático.
  • Alto nivel de personalización: un modelo de éxito en un museo no tiene por qué serlo en otro.

Qué se consigue:

  • Difusión adicional a través de los propios clientes, así como una posible repercusión mediática al hacer las cosas diferente y mejor
  • Satisfacción de nuestro clientes y visitas
  • Diferenciarse del resto de ofertas culturales similares
  • Capacidad de Fidelización. Creación de relaciones a largo plazo
  • Creación de Marca