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Aquí os traigo una entrevista/artículo escrito por Guy Kawasaki, donde se expone de una forma muy interesante una visión diferente de emprender. Espero que os guste.

“Una vez alguien me dijo que la probabilidad que tenía un emprendedor de conseguir inversión, es la misma que la probabilidad de que te caiga un rayo mientras estás de pié en el fondo de una piscina durante un día soleado. Y tal vez sea demasiado optimista.

Digamos que no podéis recaudar dinero por los motivos que sean: no sois un equipo “fiable” con una tecnología “fiable” en un mercado “fiable”. O simplemente, vuestra empresa no sea de las que consiguen inversión -es decir, algo que pueda salir a bolsa o ser adquirido por trillones de dólares. Por último, puede que tu compañía no sea de las que tiene un producto con una causa como las del ministerio o el medio ambiente. ¿Todo esto significa que sólo te queda tirar la toalla? Para nada.

Aquí tenéis los puntos que conforman el arte del bootstrapping o autofinanciación.

1. Céntrate en el flujo de efectivo, no en la rentabilidad. La teoría dice que los beneficios son la clave para la supervivencia. Si pudieses pagar las facturas en teoría, esto estaría muy bien. Pero la realidad es que pagas las facturas con efectivo, así que céntrate en el flujo de caja. Si ya sabes que vas a tirar del bootstrapping, deberías empezar tu negocio con un poco de capital por adelantado, ciclos de ventas y plazos de pago cortos e ingresos recurrentes. Lo que significa renunciar a esa gran venta que tardas doce meses en cerrar, entregar y recoger. El efectivo no es sólo el rey, también es la reina y el príncipe de un programa de bootstrapping.

2. Haz una estimación de abajo hacia arriba. Muchos emprendedores lo hacen al revés, de arriba hacia abajo: “Hay 150 millones de coches en América. Parece razonable pensar que podemos conseguir que un 1% de los propietarios de los coches se instalen nuestros sistemas de radio por satélite. Eso significa unos 1.5 millones de sistemas en el primer año”. El pronóstico de abajo hacia arriba es otra historia: “Podemos abrir diez plantas durante el primer año. De media, podrán instalar unos 10 sistemas. Así que nuestro primer año de ventas implicará 10 centros x 10 sistemas x 240 días: 24.000 sistemas de radio por satélite”. 24.000 queda un poco lejos de los 1.5 millones que tenían que vender en el pronóstico de arriba hacia abajo. Adivina que número tiene más probabilidades de ser el real.

3. Envía y después ya valorarás. Imagino los comentarios que van saliendo: ¿cómo puedes recomendar cosas ya enviadas y que no son perfectas? Bla, bla, bla. “Perfecto” es el concepto enemigo de “suficientemente bueno”. Cuando tu producto o servicio es suficientemente bueno, sácalo a la luz. El dinero empieza a circular cuando empiezas a hacer envíos. Además, la perfección no viene necesariamente con el tiempo, sino con características poco valoradas. Haciendo entregas, también puedes ver qué cosas tienes que arreglar, porque tus clientes ya te lo piden. Definitivamente, todo es cuestión de equilibrio: tu reputación frente al flujo de efectivo, por lo que no puedes enviar algo que sea una mierda. Pero tampoco se puede esperar la perfección. (Nota: Las compañías de ciencias biológicas, por favor, hacer caso omiso de esta recomendación.)

4. Olvida lo del equipo “fiable”. Los equipos fiables están sobrevalorados- especialmente cuando se definen como gente que trabajaba para una empresa multimillonaria durante diez años. Esta gente está acostumbrada a un cierto estilo de vida, que no liga con el tema del bootstrapping. Contrata gente joven, barata y muerta de hambre. Gente de mente rápida, pero no con un conjunto de instrucciones completamente funcional. Una vez consigas un flujo de efectivo importante, puedes contratar un adulto para que supervise. Hasta entonces, contrata lo que te puedas permitir y conviértelos en grandes empleados.

5. Empieza como empresa de servicios. Pongamos por caso que queréis empezar una empresa de software: la gente se descarga tu software o tu les envias CDs, y ellos te pagan. Es un buen negocio, con un modelo de negocio puesto a prueba. Sin embargo, hasta que no acabes el software, podríais ofrecer servicios y consultaría basada ​​en el software que tenéis en desarrollo. Lo que tiene dos ventajas: beneficios inmediatos y clientes de verdad poniendo a prueba vuestro software. Una vez probado in situ y mejorado durante el proceso, activad el cambio y convertiros en una empresa de producto.

6. Centraros en la función, no en la forma. Mea culpa: me encantan las “buenas formas”. MacBooks, Audis, relojes Breitling, los sticks Bauer, skates Graf. Piensa en tu favorito. Pero los que se autofinancian tienen que centrarse en la función, no en la forma, a la hora de comprar cosas. La función es un ordenador, ir de un punto A a uno B, saber qué hora es, tirar y patinar. Todas estas funciones no requieren la forma más cara que existe, por más que me guste. Todo lo que una silla tiene que hacer, es aguantar tu culo. No tiene que parecer que viene de un Museo de Arte Moderno. Diseña cosas buenas, pero compra cosas baratas.

7. Escoge tus batallas. Los que se autofinancian lo hacen. No luchan en todos los frentes porque no puede permitírselo. Si estás empezando una iglesia nueva, ¿realmente necesitas un sistema audiovisual multimedia de 100.00 euros? ¿o sólo un buen mensaje? Si vas a crear un sitio web de contenido basado en el modelo de publicidad, ¿tienes que escribir tu propio software de anuncios para clientes? No lo creo.

8. Anda falto de personal. Muchos emprendedores tienen personal de más por lo que pudiese pasar en el mejor de los casos. “Nuestras previsiones conservadoras (es decir, de arriba hacia abajo) para las vendas de sistemas de radio por satélite durante el primer año, rondan los 1.5 millones. Será mejor que creemos un centro de apoyo al cliente 24 x7 para tener todo esto controlado”. ¡Adivina! No has vendido 1.5 millones ni por asomo, pero tienes contratadas, formadas y sentadas a 200 personas en un espacio de telemarketing de 50.000 metros cuadrados. Los que optan por el bootstrapping andan faltos de personal por todo lo malo que pudiese llegar. Pero eso sería, como decimos en Silicon Valley, un “problema de alta calidad”. Confiad en mí, todo inversor de riesgo sueña en recibir una llamada de un emprendedor pidiendo capital adicional porque las ventas están en modo explosión. También confiad en mí cuando digo que las fantasías son fantasías, y que rara vez suceden.

9. Ves al grano. El número óptimo de bocas (o manos) entre el emprendedor y su cliente, es cero. Seguro que las tiendas extienden el alcance al cliente, y proporcionan mayoristas de distribución. Pero Dios inventó el ecommerce para que podáis vender directamente y así tener mejores márgenes. Y Dios era doblemente inteligente porque sabía que si vas al grano, aprendes más sobre las necesidades de tus clientes. Tiendas y mayoristas satisfacen la demanda, pero no la crean. Si creas una demanda suficiente, siempre puedes conseguir que otras organizaciones la cubran. Si no creas demanda, toda la distribución del mundo dará nada en concreto.

10. Posicionaros en contra del líder. ¿No tenéis el dinero para explicar vuestra historia desde cero? Entonces, no lo intentéis. En vez de eso, posicionaros en contra de la marca líder. Toyota presentó su Lexus como un coche tan bueno como un Mercedes, pero a mitad de precio (y no tenían que explicar lo que “bueno como un Mercedes” significa). ¿Cuánto dinero crees que se ahorraron? “iPod barato” o “auriculares Bose para hombres pobres con anulación de ruido”, también servirían.

11. Coge la “pastilla roja”. Esto se refiere a la elección que hizo Neo en Matrix. La pastilla roja le llevó a saber toda la verdad. La azul significaba levantarse pensando si habías tenido una pesadilla. Los emprendedores no tiene el lujo de optar por la pastilla azul. Se toman la roja (y cada día) para saber cómo de profundo es en realidad el agujero. Y esa profundidad es un cálculo rápido: cantidad de dinero en efectivo dividido entre el gastado cada mes, lo que revelará cuánto tiempo más podéis sobrevivir. Y como les gusta decir a mi amigo Craig Johnson “La principal causa de fracaso entre las startups es la muerte, que sucede cuando te quedas sin dinero”. Siempre que tengas dinero, sigues en el juego.”