Seleccionar página

Disfrute, ya sea por placer o necesidad, de cualquier expresión cultural situada en la perspectiva económica del sector.

Cuando alguien escucha música, lee un libro, asiste a un museo… está realizando un consumo cultural como si se estuviese bebiendo una Coca-Cola.

El Consumo es una actividad social que esté presente en nuestras necesidades y deseos. Este concepto de consumo no solo abarca el consumo mercantilista (ropa, comida, vivienda…) si no que afecta a todo tipo de elementos, entre ellos también la cultura.

Además, el consumo en general y también especialmente el consumo cultural, contribuyen a la construcción y desarrollo de identidades, tanto individuales como colectivas, contribuyendo a la diferenciación, pero también a la desigualdad.

EL MENÚ DEL CONSUMO CULTURAL

El consumo cultural es muy amplio. Se produce siempre que una persona o un colectivo hacen un consumo de cultura. Por tanto, cada vez que una persona va al cine o al teatro, leer un libro o una revista, escucha un CD de música o asiste a un directo, visita un museo o una galería, jugar a un videojuego… son ejemplos de consumo cultural.

Vemos por tanto que la amplitud y variedad de este consumo cultural es enorme

EN ESPAÑA

En España, como en la mayor parte de países desarrollados, crece el consumo cultural. Así según la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2018-2019.

Entre las principales actividades, escuchar música, leer o el cine, se mantienen como las actividades con mayor porcentaje de ciudadanos que las cultivan, con tasas anuales del 87,2 %, el 65,8 % y el 57,8 %, respectivamente. Otras actividades relevantes como visitar monumentos (50,8%) o la asistencia a Museos y Exposiciones (46,7%) les siguen entre las actividades más habituales.