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Los objetivos son las metas que una empresa o institución establece para el desarrollo de su actividad.

Ofrecen una línea de trabajo para el día a día, condicionan las decisiones y son una aspiración en un determinado periodo de tiempo.

Son un elemento muy importante ya que orienta a la institución hacia un determinado camino y nos indican si nuestro trabajo nos acerca hacia ellos (por medio de los KPIs).

Una correcta selección de los objetivos es también muy importante ya que, si la elección de los objetivos no es la adecuada, estaremos dirigiendo a la institución o empresa por un camino erróneo (y esto es bastante habitual)

Todas las empresas e instituciones deben tener objetivos para orientar los esfuerzos de la misma. Los objetivos pueden ser de muchos tipos como objetivos comerciales, financieros, de desarrollo de producto, objetivos mediáticos…

Los objetivos podemos dividirlos en tres tipos en función del plazo para su consecución: corto, medio y largo

Objetivos a Corto Plazo son aquellos objetivos que queremos conseguir en un año o menos. Son objetivos muy operativos que deben estar en mente de todos lo que trabajan para conseguirlos. Estos objetivos pueden ser desde un aumento de ventas del 1% para este año, una reducción de costes, obtener tantos clientes más…

Los Objetivos a Corto suelen ser la base para la consecución de los objetivos establecidos a medio o largo plazo

Objetivos a Medio Plazo son objetivos que ya son más estratégicos que los a Corto. Se alcanzan por medio de los Objetivos a Corto Plazo y pueden estar orientados a conseguirse en un plazo de 1 a 3 años. Pueden ser aumentar las ventas un 2%, desarrollar un nuevo producto o servicio…

Objetivos a Largo Plazo son objetivos estratégicos que no tienen por qué estar constantemente en mente del equipo que trabaja para ello. Suelen establecerse periodos de tiempo muy largos para su consecución, por ejemplo, más de 5 años. Son los objetivos que marcan hacia donde debe encaminarse la empresa