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El sector musical ha sido un de los sectores en el que peor se ha realizado el proceso de digitalización o al menos, uno de los que posee una mayor disparidad de resultados. Por un lado tenemos a las grandes compañías que poseían el control del sector: discográficas, agencias de representación, promotores… y por otro, tenemos a los nuevos jugadores: escucha online, plataformas de descarga y streaming, agencias digitalizadas, estudios “low cost”, plataformas de vídeo…

El entorno musical es un sector que estaba firmemente dominada por las casas discográficas. Los grandes sellos internacionales imponían a los artistas, controlaban sus canciones, las radios, los derechos, las vías de distribución, la forma de llegar al público… era un gran negocio que tenían dominado y que sus beneficios quedaba repartidos entre unos pocos “jugadores”. Todo artista, para triunfar, debería pasar a través de ellos. La digitalización provocó un cambio total en este sector: las canciones se podían escuchar sin tener que comprar el disco o escuchar las radios concertadas, los grupos tuvieron nuevos cauces para darse a conocer, fue más asequible poder tener un disco o maqueta, aparecen nuevas formas y canales de difusión… todo ello incidió en el drástico cambio de sistema de negocio y en el que los grandes dominadores del mismo, no supieron adaptarse esperando que la regulación hiciese el trabajo sucio.

Como siempre que hay cambios, surgen oportunidades, muchos empresas y proyectos decidieron apostar por el sector musical en esa fase de cambio, surgiendo redes sociales, plataformas de descarga, plataforma de escucha online… surge una multitud de oportunidades de negocio y nichos de mercado que las grandes corporaciones y sellos no llegan o menosprecian, pero que muchas empresas ven en ellos interesantes oportunidades.

Lo gracioso de todo ellos, es que, pese a que hayan perdido un gran peso, las discográfica siguen siendo elementos importantes en el segmento. Aún así, es divertido ver las limitaciones digitales que tienen aún, como si no hubiesen aún aprendido la lección y siguen mirando de reojo a los gobiernos y reguladores por si logran ventajas de algún tipo.

Por mi trabajo, colaboro de forma habitual con algunas de las discográficas más representativas. El negocio ha cambiado de forma drástica, ellos lo han notado al tener que reducir sus plantillas, pero realmente no se han integrado de forma plena en el proceso de digitalización. Grandes empresas como Youtube, MySpace, Apple, Pandora, Spotify… han encontrado verdaderos nichos de mercado que se han confirmado como mercados en sí mismos y que estas grandes discográficas tenían todas las condiciones y posibilidades para poder verlos y anticiparse.