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En una relación entre una empresa y un cliente, nada es gratuito, aunque en un principio no tengas que pagar dinero por algo, siempre tiene un coste para nosotros.

La mayoría de los productos que tenemos en el mercado suelen tener un coste convertido en Euros. Sin embargo, en ocasiones, podemos pensar que un producto que se nos ofrece a cero euros es gratuito. Aquí vamos a explicar por qué no es así.

Este post viene de esta frase: “Cuando el producto somos nosotros” que viene a resumir que cuando no pagamos por un producto, es que el producto somos nosotros, ya sea por nuestro tiempo, una porción de información sobre nosotros… y esto debería tener un gran valor para nosotros.

Servicios Gratuitos Online

Yo creo que este caso es el primero que pensamos cuando hablamos de la gratuidad de un producto.

Pensemos por ejemplo en el buscador de Google, podemos pensar que cada vez que realizamos una búsqueda, no estamos pagando nada por ese resultado. Sin embargo, el usuario está pagando con información esa gratuidad directa que recibe de Google por el servicio. Esta información sobre una determinada búsqueda le ayuda conocernos mejor, a ofrecernos una publicidad determinada. Es decir, estamos pagando esa búsqueda con un poco de información sobre nosotros.

En otros casos, hay productos online que lo que cobra la empresa es por ejemplo de tu testeo o feedback (por ejemplo, es el caso de productos gratuitos abiertos en “beta”, en el que contribuimos y realizamos gratis un estudio sobre errores, funcionalidad o uso) La empresa recaba toda esa información antes del lanzamiento para poder mejorar y pulir su producto.

 

Promociones puntuales

En el caso de las promociones del 2×1, te regalan la segunda unidad, pero has tenido que abonar por la primera, por lo que esa unidad gratuita ha tenido el coste de comprar la primera.

Otros casos de gratuidad total en tienda, el coste puede estar centrado en el coste de tiempo o de gasolina que nos ha llevado llegar a lugar. Estos costes deberían también ser tenidos en cuenta.

Te recomendamos que pienses en algún producto de mercado que se ofrezca gratuito e intentes descubrir qué costes directos o indirectos están asociados.

Cuando una empresa desarrolla un producto, que en la mayoría de las ocasiones le produce unos gastos de dinero, empleados, tiempo… es una inversión que sin lugar a dudas van a querer rentabilizar de alguna forma.