Seleccionar página

La cultura debe ser gratuita, parcialmente subvencionada o por el contrario debe ser de pago.

Uno de los grandes puntos de discusión es si la cultura debe ser gratuita para todos, para facilitar su acceso, o debe ser de pago para reivindicar el valor que realmente tiene esa cultura en la sociedad.

No hay una respuesta sencilla y única ya depende enormemente de la sociedad en la que se instaura el modelo a seguir. Un modelo de gratuidad puede ser más adecuado en unos países y el otro en otros, ya que influye mucho el poder adquisitivo, la tradición cultural de esa sociedad y sus ciudadanos ciudadanos…

Cultura debe ser accesible

Con todo, está claro que la cultura debe ser accesible para todos, pero también entendemos que la gratuidad de la cultura también provoca una infravaloración de la misma, como pasa con todo lo que es totalmente gratuito.

Por este motivo es más bien que el modelo ideal puede ser un modelo intermedio, en el que la cultura sea subvencionada en parte por el estado y en otra parte por la entidad/público. El nivel de subvención dependerá de la sociedad en sí misma y de sus necesidades y posibilidad.

En un principio la idea de una cultura accesible y cercana es fundamental, pero quizás, no tenga que ser totalmente gratuita, o al menos parte de ella. El riesgo de que se devalúe el valor de un museo, por ejemplo, por parte de la sociedad si se establece la gratuidad al 100% es una realizada que ya hemos visto en muchas ocasiones.

Tampoco tiene mucho sentido que este museo, siguiendo con el ejemplo anterior, suba el precio de la entrada hasta un valor elevado que sería el que le pudiese llegar al punto de equilibrio de ingresos/gastos, ya que en muchos casos el acceso sería muy minoritario y se rompería con el concepto propio del museo que todos tenemos, el de dar acceso a la cultura.

Muchos museos o espectáculos gratuitos, que por el mero hecho de ser gratis pierden su valor y atractivo y terminan sin un gran éxito de público. Por otro lado, también hay espectáculos, por ejemplo, una ópera o un gran concierto, que sin el apoyo del estado no podrían ser llevados a cabo ya que los ingresos por venta de entradas y sponsors nunca cubrirían los gastos.

La respuesta por tanto a la pregunta de si la Cultura debe ser Gratuita debe ser analizada en función del lugar y su sociedad y por lo general se moverá en una escala de grises de subvención cultural en mayor o menor medida.