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El Teatro Real presenta una interesante temporada con quince títulos y entre ellos, dos estrenos mundiales y siete nuevas producciones.

Siempre es una alegría cuando escuchamos el regreso a la normalidad de las diferentes instituciones culturales. Orquestas, Teatros, Auditorios, Artistas… han estado desde el primer momento en nuestra mente ya que eran de las partes más afectadas por esta pandemia.

Según su máximo representante artístico, Joan Matabosch: “la ambición y el discurso artístico” no se han resentido un ápice por las circunstancias inéditas que atravesamos. “Ha habido que hacer ajustes, sí, pero al final no se nota”.

DOS REALIDADES EN EL MUNDO CULTURAL

A mi me surge una insana envidia. Mientras el 95% del mundo cultural no tiene claro cómo será su futuro y si será viable por el tema de reducción de aforo, pérdida de presupuesto (que lo habrá), cambios en el consumo (quizás se aumente de forma estable el consumo digital de cultura) … unos pocos pueden presentar temporadas como si aquí “casi” no hubiese pasado nada.

Hemos hablado con otras salas, también de referencia, tanto nacionales como internacionales, y nadie tiene claro que va a pasar. Pocos están cerrando programación y si lo hacen, es ajustando al máximo los presupuestos, reduciendo tamaños, mirando al producto nacional y aún así, pensando que quizás sea mucho para ellas y que puedan cerrar.

Es una alegría recuperar esa normalidad cultural, pero lo que me gustaría recuperar, además de estos grandes centros, son los otros centros de cultura: pequeños museos y teatros, galerías, artistas, orquestas, salas de danza…que son los que realmente acercan la cultura a la gente a diario y que tiene un futuro complejo y duro. Aunque siendo realistas, siempre los han tenido.