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Recientemente ha habido un reportaje de investigación bastante profundo sobre la situación en España de las operadoras y servicios de internet que venden entradas de los conciertos. Programa que se hacía eco de un problema que nos estamos encontrando con mucha frecuencia en ciertos espectáculos, sobre todo en lo que respecta a la reventa y al encarecimiento de las entradas al bloquear partidas de ellas.

El sistema para inflar el precio de las entradas de algunas de estas operadores es claro, se hacen con paquetes de entradas e inundan el mercado con información malintencionada relacionada con que las entradas se agotan, preinscripciones, solo quedan entradas VIP… lo que sea para incrementar el precio todo lo que puedan. Como dice Albert Salmerón (presidente de la Asociación APM): “Es un tema que preocupa al sector pero que afecta sobremanera al público por los precios que se están pagando. Cabe recordar que la gente que está pagando esas cantidades no tiene asegurada su entrada al recinto, ya sea porque en muchas ocasiones se trata de entradas falsas, de un duplicado de otra original o que aparezca como que esa persona ya haya accedido al recinto. Al final es un tema que está afectando a la imagen que el público tiene de los artistas y de los promotores porque creen que somos nosotros quienes estamos estableciendo esos precios excesivos cuando acceden a estas web de reventa”

Lo que tenemos que tener claro es que desde 1982, la reventa de entradas está penada en España, aunque debido a lo antiguo de su redacción, solo especifica a la reventa callejera, no haciendo referencia a la venta online.

El problema radica en la compra masiva de entradas y que estas entradas se derivan a mercados no oficinales de venta. Con esta compra masiva se empieza a controlar la manera ilegal la relación entre oferta y demanda ya que al controlar la oferta y reducirla de número es la demanda la que tiene que pagar más por esas entradas, subiendo los precios un 100% y 200%.

Creo que todos hemos tenido la experiencia de querer comprar unas entradas de uno de nuestros grupos de referencia (yo recuerda unas de AC/DC) y quedarnos con ese sabor extraño de que no es posible. En mi caso, el día que abrieron a la venta las entradas estaba en El Corte Inglés (no me fiaba de internet), era el cuarto de la cola, no se permitían vender más de 4 entradas por persona y era un concierto en el Calderón. Cuando me tocó e turno de comprar, ya no quedaban entradas para Madrid, solo quedaban para Barcelona (Palau Sant Jordi) ¿Cómo puede Ser? Eran las 10.10h (llevábamos 10 minutos de venta) y se habían vendido 40.000 entradas… y yo era el cuarto de la cola…

Con las últimas movilizaciones tanto de público, como de promotores y artistas, se ha dado visibilidad en los medios y también en el entorno político de este problema. Está claro que lo que falta es una regulación más actual que pene este tipo de conductas así como un sistema que logre garantizar que la compra de la entrada sean en lugares oficinales y que la información que el consumidor tenga sea veraz. Esperemos que esta situación logre solucionarse. Por el bien de todas las partes.